Nutrición mineral
Cobalto, cobre, zinc y selenio: qué hace cada uno en el rodeo
Se exigen en miligramos y deciden en arrobas. Los microminerales no engordan al animal: hacen funcionar aquello que engorda.
Poca cantidad, mucha función
En la etiqueta, los macrominerales aparecen en gramos y los microminerales en miligramos. La diferencia de unidad no es de importancia: es de dosis. No entran en la estructura del animal como el calcio entra en el hueso. Entran como pieza de enzimas y de procesos que ocurren todo el tiempo. Falta poco y para mucho.
Por eso la carencia de un micromineral casi nunca tiene cara propia. Aparece como rendimiento por debajo de lo esperado, peor aprovechamiento de la pastura, inmunidad frágil, reproducción que se arrastra. El ganadero ve el resultado; la causa está antes.
Cobalto: el rumen lo usa antes que el animal
El cobalto es el caso más claro de mineral que trabaja de forma indirecta. Quien lo utiliza primero no es el animal: son los microorganismos del rumen, que a partir de él producen vitamina B12. El bovino depende de esa conversión, y la flora ruminal no hace reserva. El suministro tiene que ser continuo.
Cuando falta, la señal es traicionera: cae el apetito. El animal come menos pastura y pierde condición aun con pasto disponible delante. Es un cuadro que se confunde con facilidad con parasitosis o con falta de comida, y que lleva al ganadero a tocarlo todo menos donde está el problema.
Cobre y zinc: inmunidad, pelo y pezuña
El cobre participa en enzimas ligadas al metabolismo del hierro, a la pigmentación del pelo y a la formación de tejido conjuntivo. Es también el mineral más sujeto a antagonismo: un exceso de molibdeno, de azufre o de hierro en la pastura y en el agua estorba su aprovechamiento. O sea, puede haber cobre en el análisis del pasto y faltar cobre dentro del animal.
El zinc trabaja en la piel, en la pezuña, en la cicatrización, en la inmunidad y en la fertilidad del reproductor. Las señales aparecen en la periferia del cuerpo, que es donde la falta se ve primero: pelo áspero y sin brillo, lesiones que tardan en cerrar, pezuña de mala calidad. Tampoco se acumula en cantidad útil, lo que devuelve la misma conclusión del cobalto: el comedero tiene que estar servido todos los días.
Selenio, y por qué la etiqueta trae máximos
El selenio actúa en el sistema antioxidante del organismo, junto con la vitamina E. Está ligado a la integridad de la musculatura de los animales jóvenes y al periodo alrededor del parto. Su presencia en el suelo es irregular en el territorio brasileño, de modo que la región pesa en la cuenta tanto como la categoría del animal.
Selenio y cobre tienen un margen estrecho entre lo que falta y lo que sobra. Por eso aparecen en la etiqueta como nivel máximo, y por eso reforzar mineral por cuenta propia, mezclando productos en el comedero, es una decisión de riesgo. En el caso del cobre la diferencia es de especie: lo que el bovino tolera puede intoxicar al ovino en el mismo comedero. Formulación y ajuste son trabajo de un responsable técnico, con la pastura y el rodeo delante.
De dónde salen los números
- 1Embrapa. Publicaciones técnicas sobre nutrición mineral de bovinos y exigencias en microminerales. https://www.embrapa.br/gado-de-corte
- 2Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil. Reglas de etiquetado y declaración de niveles de garantía en productos para alimentación animal. https://www.gov.br/agricultura/pt-br/assuntos/insumos-agropecuarios/insumos-pecuarios/alimentacao-animal
Para saber más
Contenido informativo. No sustituye la orientación de un responsable técnico para tu hato.
Ver todos los artículos